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Brote, primera individual de Catalina Benavides explora la función de la cerámica como contenedor, su naturaleza y sensualidad. La instalación propone una reflexión/meditación sobre la cerámica precolombina esparcida en nuestro ambiente, presente de manera distante a través de las Huacas que circundan la costa del Perú, asi como los restos mutilados de esta que abundan en nuestro entorno. Solo los podemos apreciar en espacios rurales o en los extramuros de nuestras ciudades. Benavides, Arqueóloga, pintora y ceramista se concentra en trabajar la forma del contenedor. Erótico, cálido, íntimo y juguetón crea analogías en un mundo de límites flexibles, generando un especio que acoge vida, como el vientre materno, pero, de una manera más salvaje, no humana. Esta cerámica, trabajada en cocción de alta temperatura unifica los componentes minerales haciendo que el objeto de barro se comprima y se purifique. Objetivo final: nutrir, crecer, cambiar. Estas piezas, similares a un seno nos recuerdan la lactancia, de ellas cae agua y brota vida, expresada a través de las orquídeas, que Benavides emplea para representar el brote. Carlos García-Montero |